Itinerario Marrakech y alrededores en 3 – 5 días

Nunca había estado en Marruecos y no quería pasar demasiados días en un país que no sabía si me iba a gustar o no, por eso decidí ir 5 días ( 3 días reales útiles) para mi primera toma de contacto.

20180226_222255-01[1]

Día 1:

Vuelo Barcelona – Marrakech, era un viernes por la noche, supuestamente íbamos a despegar a las 21:00hs, pero lo hicimos unos 40 minutos más tarde debido a un problema con el “pushback” (ese vehículo que empuja el avión para atrás se quedó enganchado y no quería soltarlo, tuvieron que venir los mecánicos para darle fin a ese pequeñín que no dejaba de abrazar al pájaro de metal). Fueron 2 horas de vuelos hasta aterrizar en Marrakech-Menara.

Salimos tranquilamente y fuimos a inmigración, cuando ahí nos encontramos con que teníamos que rellenar el formulario de entrada a Marruecos (¡llevar bolígrafo en mano!) y hacer la cola para los puestos de la policía. Ahí nos dimos cuenta de que eramos novatos, lo que hacían los viajeros frecuentes a este destino era coger el papel de entrada e ir inmediatamente a hacer la cola, esta cola duró unos 90 minutos, tiempo más que suficiente para rellenar el formulario de pie con la calma e ir avanzando. Una vez hecho esto tuvimos que hacer otra cola de 20 minutos para cambiar euros a dirhams, y finalmente después de 2 horas de colas interminables pudimos salir del aeropuerto. Allí nos esperaba Hassan, nuestro conductor del aeropuerto al hostel, quién previamente se había puesto en contacto con ellos, para que al llegar a la zona de la medina nos recogieran para no perdernos por los callejones a altas horas de la noche e ir a hacer el check in, ya que a según que horas no pueden entrar vehículos.

Día 2:

Hassan nos vino a buscar en el punto de encuentro acordado la noche anterior a las 09:00, y puntual estaba ahí (tanto él como nosotros) y pusimos rumbo al desierto de Merzouga.

Son unos 387km de distancia, pero hay que atravesar el Atlas, que es una cordillera que pasa por Túnez, Argelia y Marruecos. Así que este trayecto lo haríamos en 9 horas por carreteras de curvas perfectamente asfaltadas que suben y bajan. Los que nos mareamos en el coche se puede hacer un poco duro, pero nuestro chófer iba haciendo paradas que hacían el viaje super ameno. Pero lo que más disfruté fue sin dudas el paisaje, pasar por montañas nevadas, a llanuras áridas, valles kilométricos de palmeras y obviamente desierto rocoso arenoso.

Paradas: 

A las 2 horas de iniciar la ruta paramos en un bar en plena montaña, con decoración típica marroquí y una terraza mirador impresionante, ¡un té de menta con el frío de la montaña en enero entró super bien!

20180224_113451[1]

Luego paramos en una cooperativa de mujeres que hacen productos artesanales con aceite de argan, la que parecía más veterana y con mejor dominio del español no explicó en detalle el proceso de elaboración para obtener el aceite y luego sus derivados productos cosméticos o comestibles.

Al poco tiempo de salir de ahí, estabamos tan emocionados con el paisaje del Atlas y la nieve que el mismo Hassan paró a un costado de la carretera para que hiciéramos fotos como poseídos por el alma de un turista chino.

20180224_130054-01[1]

Y tras dos horas sin parar, llegamos a Atlas Corporation Studio, ahí en mitad de la nada aparece una ciudad de cartón, con templos egipcios, tibetanos, poblados romanos, replicas de china imperial y hasta jerusalem. Son los estudios de cine más populares de África, y es que rodaron películas como Lawrence de Arabia, Stars wars (versión clásica) Alejandro Magno, El reino de los cielos, Babel, Gladiator, escenas de Juegos de tronos y una larga lista. Esto lo hace otro atractivo turístico de Marruecos, está cercano a la localidad de Ourzazate y sólo se puede visitar con guía en inglés concretando la hora previamente, cosa que no hicimos pero como íbamos en 4×4, nuestro conductor se puso a recorrerlo por fuera, de forma animada atravesando el paisaje de rocas sin camino, nos dio un subidón de adrenalina que vino muy bien después de horas de curvas.

20180224_142934[1]

Llegamos a Ourzazate y paramos a comer en un sitio llamado Les jardins de Ourzazate, muy bonito, con una comida para chuparse los dedos, y todo en porciones abundantes, sin lugar a dudas la gastronomía es estupenda y digna de ganar unos kilos de más tan gustosamente.

Después de comer ya nos fuimos con nuestro guía Ahmed dirección al desierto, poco a poco el paisaje iba cambiando y nos íbamos dando cuenta que llegábamos al lugar elegido. Mientras, Ahmed, con su perfecto dominio del español, nos contaba curiosidades, anécdotas y datos históricos de su Marruecos querido, hizo el viaje super ameno donde aprendimos muchísimas cosas. El tema del guía lo busque durante mucho tiempo en España, y sin lugar a dudas hemos acertado con él, el día que vuelva a Marruecos lo llamo sin pensarlo, si es que una persona así hace mucho un viaje, puede arruinartelo o, como a nosotros, mejorarlos a niveles impensados,  además de que nos facilitó todo y dan ganas de hacerse su amigo incluso.

20180224_124851[1].jpg
puestos de venta de cosas varias que hay a lo largo de la carretera

Una vez llegamos a la puerta de entrada para el desierto teníamos 2 opciones, o llegar al campamento en el mismo 4×4 o en camello. Como siempre hago en mis viajes, cuando hay alguna actividad que incluya animales me pongo en contacto con FAADA – Turismo Responsable y al ver el estado de los dromedarios (como estaban atados, salud, cuidador, etc) decidimos hacer la corta ruta de unos 30 minutos y que el coche nos llevara las mochilas a las jaimas.

20180224_194118-01[1]

Ya allí empezó la experiencia de dormir en el desierto en un campamento bereber que tanto deseaba. Pero esto os lo contaré en el siguiente post, ya que se merece uno propio de lo épico que fue realizar un sueño viajero.

Día 3:

Volvimos a 4×4 para salir del desierto y empezar otra vez la travesía para volver a Marrakech, pero a las 2 horas paramos en un mirador para admirar el gran valle de Draa, ese valle kilométrico de palmeras datileras que se pierden en el paisaje rodeado de bonitos pueblos con casas de adobe.

20180225_110643-01[1]

Luego fuimos a las kasbah ait ben haddou, un sitio idílico de piedra y arcilla que hace que este poblado sea patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Del que ya os hablaré al completo pronto.

Y finalmente tras otras tantas horas en carretera llegamos a Marrakech, obviamente haciendo paradas de carga (té caliente) y descarga (lavabo para eliminar el dichoso té que en mi hace efectos diuréticos).

Llegamos al ryad, nos duchamos y salimos a cenar algo cerca, en la zona de la medina.

Día 4:

Este día fue totalmente improvisado, simplemente nos dedicamos a perdernos por callejones y callejuelas, desde la mañana hasta medianoche. A medida que pasaban las horas todo cambiaba, todo era diferente y en la misma calle que habías pasado antes, volvías a descubrir cosas nuevas, aunque ya es muy difícil pasar por una calle dos veces, es un laberinto gigante en el que vale la pena ir desorientado. Así descubrimos un sitio donde los bereberes trabajan las pieles de diferentes animales, fué realmente impactante, por los olores, texturas, etc, nada a lo que estamos acostumbrados.

20180226_1205241.jpg

Lo que obviamente no pudo faltar, fue un hammam tradicional marroquí, descansar en un bar con la shisha en mano, y disfrutar de las vistas que brindan las terrazas de los restaurante de la plaza jemaa el fna.

Día 5:

Levantarse temprano el martes, a las 5:30am, para ir al aeropuerto y volver a Barcelona.

Me han quedado muchísimas cosas que visitar, muchísimos museos que conocer y mucho tajine que comer, así que para ser la primera toma de contacto no fue nada mal, al contrario nos sorprendió muchísimo, y ya estoy mirando que hacer el día que vuelva, tanto a Marrakech como a otras zonas de Marruecos que merecen ser conocidas.

 

20180225_140525-01[1]

 

Reflexión: En España hay muchos prejuicios respecto a Marruecos, pero todo se soluciona viajando y conociendo el país, la cultura, su gente, y ahí que cada uno saque conclusiones, con una base solida de haber podido conocer este sitio. Sin lugar a dudas volveré, nuestro país vecino es tan diferente que enriquece a los que viajamos con una mente abierta, hay ser receptivo para adaptarnos a su cultura, ya que nosotros no dejamos de ser los extraños allí y ellos están en su casa, pero no solo en el caso de Marruecos, sino hay que hacerlo en todos los sitios al que viajamos, hay que ser RESPONSABLE y tener empatía, viajar nos ayuda a ver el mundo que nos rodea de una manera diferente y es esto lo que recordaremos el día de mañana cuando, siendo ancianos, le contemos nuestras aventuras a nuestros nietos. Seremos esos abuelos guays que sin miedo se han ido a recorrer mundo, y podremos darles consejos sabios ( a esa edad automáticamente nos otorgan el titulo de sabiduría ¿no?) y todo lo que recordemos nos sacará una sonrisa automática, de añoranza por lo que ahora mismo estamos viviendo, así que da igual que sea Marruecos, China o el pueblo de al lado de casa, viaja sin prejuicios y disfruta de la vida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: